El Escultor no abandona su obra
- Yaritza Barreto

- hace 3 días
- 2 min de lectura

Galería III
El Escultor
Día 10
El Escultor no abandona su obra
Versículo clave
"Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo."
Filipenses 1:6
En un taller de escultura es común encontrar obras inconclusas.
Algunas apenas muestran unos cuantos trazos.
Otras ya permiten distinguir un rostro, unas manos o una figura completa, aunque todavía necesitan muchos detalles antes de quedar terminadas.
Quien entra al taller por primera vez podría pensar que esas esculturas están incompletas o incluso que fueron abandonadas.
Pero el escultor sabe exactamente en qué etapa se encuentra cada una.
Él nunca juzga la obra por el punto del proceso en el que está.
Con nosotros sucede algo parecido.
A veces miramos nuestra vida y solo vemos todo lo que aún nos falta por cambiar.
Pensamos:
"Todavía me falta paciencia."
"Todavía lucho con mis temores."
"Todavía cometo errores."
Y llegamos a creer que Dios debe sentirse decepcionado de nosotros.
Pero el Gran Escultor no trabaja con desesperación.
Trabaja con amor.
Él conoce cada etapa de la obra.
Sabe cuándo debe retirar un poco más de piedra y cuándo simplemente es tiempo de contemplar el progreso antes de continuar.
Filipenses nos recuerda una promesa maravillosa:
El Dios que comenzó la obra también se encargará de terminarla.
Nuestra esperanza no descansa en nuestra capacidad para cambiar, sino en la fidelidad del Escultor.
Él nunca abandona una obra a medio hacer.
Cada día que permaneces en sus manos, aunque el cambio parezca pequeño, Él sigue formando en ti el carácter de Cristo.
Quizá hoy sientes que todavía estás lejos de la persona que deseas ser.
No te rindas.
El proceso aún continúa.
Y las manos que comenzaron a formar la obra siguen sosteniéndola con amor.
Para reflexionar
¿En qué área de tu vida te cuesta tener paciencia contigo mismo?
¿Cómo cambia tu perspectiva recordar que Dios aún no ha terminado su obra en ti?
Oremos
Señor, gracias porque tu amor no depende de que yo ya sea una obra terminada. Gracias porque cada día sigues trabajando en mi vida con paciencia y gracia. Ayúdame a confiar en tu proceso, aun cuando no vea cambios inmediatos. Enséñame a descansar en la promesa de que completarás la buena obra que comenzaste en mí. En el nombre de Jesús. Amén.
En el Taller del Escultor 🗿
Observa una fotografía de una escultura famosa o piensa en alguna que hayas visto.
Imagina cuánto tiempo tomó terminarla.
Después recuerda esta verdad:
Las grandes obras no nacen en un solo día.
Del mismo modo, Dios sigue trabajando en ti con paciencia, detalle y amor.
Hoy repite esta promesa:
"El Escultor aún no ha terminado su obra en mí."





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