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Cada golpe del cincel tiene un propósito

Galería III

El Escultor


Día 9

Cada golpe del cincel tiene un propósito


Versículo clave


"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien; esto es, a los que conforme a su propósito son llamados."

Romanos 8:28


Imagina por un momento un enorme bloque de mármol.


Dentro de esa roca hay una obra extraordinaria.


El escultor puede verla antes de comenzar.


Pero para revelarla tendrá que tomar el cincel y el martillo.


Cada golpe hace caer pequeños fragmentos de piedra.


Desde la perspectiva del mármol, parecería que está perdiendo partes de sí mismo.


Sin embargo, el escultor no está destruyendo la obra.


La está revelando.


Muchas veces sentimos que Dios está quitando cosas de nuestra vida.


Una puerta que se cerró.

Una relación que terminó.

Un sueño que cambió.

Una oportunidad que nunca llegó.


Y nuestro primer pensamiento suele ser:


"¿Por qué me estás quitando esto, Señor?"


Pero el Gran Escultor jamás golpea sin intención.

Hay momentos en los que Dios elimina aquello que impediría que la verdadera obra aparezca.


Quizá esté quitando el temor para revelar valentía.

El orgullo para revelar humildad.

La autosuficiencia para revelar dependencia de Él.

El resentimiento para revelar un corazón libre para amar.


Cada golpe del cincel puede doler.

Pero ninguno carece de propósito.


Romanos 8:28 nos recuerda que Dios es capaz de usar incluso aquello que no comprendemos para nuestro bien y para cumplir su propósito eterno.

Tal vez hoy no entiendas por qué ciertas piezas de tu vida parecen desprenderse.


Confía en el Escultor.


Él no está quitando lo mejor de ti.

Está quitando todo aquello que impide que la verdadera obra sea visible.


Para reflexionar


¿Qué situación difícil, pérdida o cambio ha usado Dios para transformar tu carácter?

¿Qué "fragmento de piedra" crees que Dios desea remover hoy para reflejar mejor a Cristo en ti?


Oremos


Padre, muchas veces no entiendo los procesos que permites en mi vida. Ayúdame a confiar en que cada golpe de tu cincel nace de tu amor y de tu propósito. Quita de mí todo aquello que no refleja a Cristo y forma en mí un corazón dispuesto a obedecerte. Gracias porque nunca trabajas para destruirme, sino para revelar la obra hermosa que estás haciendo en mí. En el nombre de Jesús. Amén.


En el Taller del Escultor 🗿


Busca una piedra pequeña o una escultura.


Obsérvala por unos instantes y piensa en todo el trabajo que hubo detrás para llegar a esa forma.


Luego pregúntale al Señor:


"¿Qué quieres revelar en mi vida que aún permanece oculto?"


Recuerda durante el día:


El cincel puede doler por un momento, pero en las manos de Dios cada golpe revela un poco más de la obra maestra que Él siempre vio.

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