Una vasija con propósito
- Yaritza Barreto

- hace 6 días
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Actualizado: hace 4 días

Día 7
Una vasija con propósito
Versículo clave
"Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos comunes. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor y dispuesto para toda buena obra."
2 Timoteo 2:20-21
Cuando un alfarero comienza a trabajar el barro, no lo hace simplemente por el placer de crear una pieza hermosa.
Desde el principio tiene un propósito en mente.
Sabe si aquella vasija servirá para guardar agua, contener aceite, conservar alimentos o cumplir otra función importante.
Su valor no depende únicamente de su apariencia, sino del propósito para el cual fue diseñada.
Lo mismo ocurre con nosotros.
Con frecuencia vivimos comparándonos con los demás. Admiramos sus talentos, sus oportunidades o el lugar donde Dios los ha puesto y llegamos a pensar que nuestra vida sería más valiosa si se pareciera a la de ellos.
Pero el Alfarero nunca fabrica dos vasijas idénticas.
Cada una recibe una forma distinta porque cada una tendrá una misión diferente.
Quizá Dios te llamó a servir en silencio.
Quizá te dio el don de enseñar, de animar, de escuchar, de crear, de liderar o de acompañar a quienes sufren.
Ninguna de esas tareas es pequeña cuando nace del propósito de Dios.
El Reino no necesita copias.
Necesita personas dispuestas a ser exactamente aquello para lo que fueron creadas.
El apóstol Pablo nos recuerda que Dios desea formar instrumentos útiles para toda buena obra. No busca perfección humana, sino corazones disponibles para ser llenados y utilizados por Él.
Hoy, en lugar de preguntarte por qué no eres como alguien más, pregúntale al Alfarero:
"¿Para qué me formaste?"
Porque una vasija encuentra su mayor satisfacción cuando cumple el propósito para el cual fue creada.
Para reflexionar
¿Hay alguna comparación que te haya impedido valorar el propósito que Dios tiene para tu vida?
¿Qué dones o cualidades puedes poner hoy al servicio del Señor?
Oremos
Padre, gracias porque me creaste con intención y amor. Perdóname cuando comparo mi vida con la de otros y olvido que tú me formaste con un propósito único. Ayúdame a vivir con fidelidad el llamado que has puesto en mis manos y a ser un instrumento útil para tu Reino. En el nombre de Jesús. Amén.
El Taller del Alfarero 🏺
Busca en tu hogar una taza, un florero, un plato o cualquier objeto de barro o cerámica.
Observa su forma y piensa en la función para la que fue creado.
Después, dedica unos minutos a agradecer a Dios porque Él también te diseñó con un propósito específico.
Recuerda durante el día:
No fuiste creado para parecerte a otra vasija. Fuiste creado para cumplir el propósito que solo tú puedes cumplir en las manos del Alfarero.





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