Cuando finalmente ves el diseño
- Yaritza Barreto

- hace 2 días
- 2 min de lectura

Hechos para Más
Día 14: Cuando finalmente ves el diseño
Versículo clave
“Todo lo hizo hermoso en su tiempo.”
Eclesiastés 3:11
¿Alguna vez has visto a alguien terminar un bordado?
Después de tantas puntadas, cambios de hilo, nudos y horas de trabajo, llega ese momento en que el bordador se detiene.
Deja la aguja.
Mira la pieza completa.
Y aquello que durante el proceso parecía ser solamente una colección de hilos comienza a revelar una imagen.
Lo que antes parecía desorden ahora tiene sentido.
Los colores que parecían no combinar encuentran su lugar.
Las puntadas pequeñas, casi imperceptibles, resultan necesarias.
Incluso los hilos más oscuros aportan profundidad al diseño.
Y entonces comprendemos algo hermoso:
Nunca fueron puntadas aisladas. Siempre fueron parte de una obra.
Nuestra vida puede sentirse así.
Mientras estamos viviendo ciertos capítulos, solo vemos una pequeña parte del diseño.
Vemos una oración que todavía no ha sido contestada.
Una temporada que duró más de lo esperado.
Un sueño que tomó otro rumbo.
Una despedida.
Una puerta cerrada.
Una oportunidad inesperada.
Y preguntamos:
“Dios, ¿qué estás haciendo con todo esto?”
Quizá no recibamos inmediatamente una explicación.
Pero eso no significa que Dios haya dejado de trabajar.
El Gran Bordador contempla algo que nosotros todavía no podemos ver: la obra completa.
Eclesiastés 3:11 dice que Dios hace todo hermoso en su tiempo.
No necesariamente en nuestro tiempo.
No siempre de la manera que imaginábamos.
Pero sí dentro de una historia que Él conoce desde el principio hasta el final.
Tal vez algunas cosas que has vivido nunca habrían formado parte del diseño que tú habrías escogido.
Pero incluso allí, Dios puede entretejer gracia.
Puede transformar heridas en compasión.
Esperas en paciencia.
Puertas cerradas en nuevas direcciones.
Fracasos en aprendizaje.
Y temporadas difíciles en testimonios de su fidelidad.
Eso no significa que todo lo que sucede sea bueno.
Significa que Dios es tan bueno que puede tomar incluso aquello que dolió y obrar en medio de ello.
Hoy quizá todavía estés demasiado cerca del bordado para comprenderlo.
Solo ves una puntada.
Un hilo.
Un color.
Pero llegará el momento de dar un paso atrás.
Y quizás entonces descubrirás que Dios estuvo presente incluso en capítulos donde pensabas que nada tenía sentido.
Porque mientras tú veías hilos… Él estaba formando una obra.
Para reflexionar
¿Hay algún capítulo de tu historia que ahora puedes mirar hacia atrás y comprender de una manera diferente?
¿En qué área necesitas confiar en Dios aunque todavía no puedas ver el diseño completo?
Oremos
Señor, gracias porque tú ves mi historia completa cuando yo apenas puedo ver una pequeña parte. Ayúdame a confiar en tus manos cuando no comprenda el diseño. Toma cada alegría, cada espera, cada lágrima y cada temporada de mi vida, y úsala conforme a tu propósito. Enséñame a descansar en la certeza de que sigues obrando y que, en tu tiempo, puedes hacer algo hermoso. En el nombre de Jesús. Amén.
En el Taller del Bordador
Mira nuevamente los últimos días de esta galería:
Los hilos.
Las puntadas.
Los colores.
El diseño.
Piensa ahora en cuatro momentos diferentes de tu propia historia.
No tienes que entender todavía cómo se conectan.
Simplemente entrégaselos a Dios y dile:
“Señor, todavía no veo la obra completa, pero confío en las manos del Bordador.”





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